De ruta por Urho Kekkonen

Este invierno tengo mucho más tiempo para hacer cosas que realmente me gustan, como hacer cuchillos artesanos o esquiar.

Suelo salir desde mi casa con los esquís puestos y explorar los alrededores de mi barrio, pero a veces apetece cambiar de aires. Para ello tengo la suerte de que a 40 minutos de mi casa tengo el parque nacional Urho Kekkonen, con un paisaje cambiante y con muchas posibilidades para hacer cosas, desde excursiones cortitas a excursiones de varios días, ya sea en invierno o en verano.

Uno de mis lugares favoritos que se pueden encontrar aquí son las Tunturi, que son colinas árticas, o páramos. Aquí en Laponia por encima de los 300m no crecen los árboles, y el bosque me gusta, pero me gusta más ver el mundo desde arriba, me da otra perspectiva.

Tunturi os sonará a tundra, aunque no es propiamente tundra, tiene algunas cosas en común, como que no crecen los árboles y alguna que otra especie vegetal.

Es muy interesante ver el cambio, a medida que ascendemos, los árboles se van haciendo cada vez más pequeños, primero desaparecen los pinos y al final solamente nos quedan los abedules enanos, que no son capaces de levantar más de medio metro del suelo, para al final desaparecer por completo.

Para mí salir con los esquís desde el bosque, donde la visibilidad es mínima, y poco a poco ir ganando altitud hasta pasar la línea de árboles y que se abra el mundo ante mis ojos es una de las cosas más bonitas.

Hace un par de días salí a una excursión por el parque nacional, con mi amigo Hugo, otro asturiano que vive por aquí, esquís, mochila con un bocata de chorizo de pamplona, colacao calentito en un termo, chocolate, gps por si las moscas y un montón de ropa, ya que estábamos a –20 y en la tundra siempre sopla el viento por lo que la sensación térmica es mucho más fría, creo que la sensación térmica daba –28.

Y por que salir con un día tan frío?, por la luz, no me cansaré de decirlo, pero la luz en Laponia cuando el termómetro baja de –20 es espectacular. Si hace frío, por norma general está despejado.

Así que empezamos hacia las 10 para estar arriba para el amanecer ( aquí ,el sol cada día sale 7 minutos antes y se pone 7 minutos más tarde). Este día en concreto el sol salía a las 11 y unos minutos, no recuerdo exactamente.

Nuestra ascensión fue sencilla ya que pillamos un camino bien pisado que iba ganando altitud gentilmente por un lateral de la colina llamada Kiilopää. Poco a poco íbamos viendo los colores fuego del amanecer. Y los pocos árboles que quedaban menguaban a nuestro paso.

En un momento dado nos salimos del camino para subir a la cumbre, fuimos vadeando, buscando la mejor línea de ascenso y disfrutando de la extensión de paisaje que se abría ante nuestros ojos. Amanecer, vistas infinitas cielos azules y paisajes nevados, que más se puede pedir?.

Tuvimos suerte de llegar a la cima antes de que una niebla apareciera de la nada cubriendo nuestro paisaje.

Cargados de energía, después de disfrutar del paisaje descendimos por la cara este, ya que subimos por la cara oeste, para enlazar con la siguiente colina que es una colina con 3 cimas. En el camino tuvimos que buscar un paso para cruzar una valla de renos, que separa dos regiones diferentes de pastoreo, otro día puedo os hablaré en el mundo del reno. Ascendimos a la cima de dos de las 3 y poco a poco emprendimos el regreso hacia el coche.

Os dejo algunas de las fotos del día, espero os gusten.

Gracias por leerme y hasta la próxima.

 

Texto y fotos Carlos López

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